Natasha Testimonio ante la Comisión Política Especial y de Descolonización de las Naciones Unidas Cuarta Comisión

Buenos días honorables miembros del Comité y Presidente Lasso Mendoza. Me dirijo a ustedes hoy, en nombre de miles de residentes de Vieques, Puerto Rico que todavía están sufriendo violaciones de sus más fundamentales derechos humanos en su isla como consecuencia de las prácticas militares realizados por los Estados Unidos.

Como bien saben ustedes, Vieques fue utilizado como campo de entrenamiento militar para las prácticas de bombardeo y de guerra química tanto por los Estados Unidos que otras naciones, incluyendo la OTAN, desde hace 60 años y, posteriormente, ha sido objeto de un proceso de “limpieza” de la Marina de Guerra de los Estados Unidos. A pesar de doce años llevando el proceso administrativo de limpieza, en el pueblo de Vieques todavía no ha habido justicia. La inmensa mayoría de las tierras que antes estaban bajo el control de la Marina todavía permanecen bajo control federal, lo que limita la capacidad de los Viequenses ejercer control sobre su economía local y circularse y moverse por su isla. Los residentes continúan sufriendo de manera desproporcionada de enfermedades graves como el cáncer, la hipertensión, el asma y la cirrosis, así como discapacidades del desarrollo que se conocen como efectos secundarios de la exposición a metales pesados, como el mercurio, comúnmente utilizados por la Marina durante las maniobras. Viequenses siguen sufriendo por la falta de acceso a servicios adecuados de atención de la salud, especialmente para las enfermedades especializadas como formas raras de cáncer que son muy comunes en la isla.

Además de lo mencionado, el proceso de limpieza ha estado plagado de críticas sobre la forma en que la Marina está administrando el proceso, incluyendo la detonación al aire libre de las bombas encontradas, lo que contribuye a los mismos males de la contaminación ambiental y riesgos para la salud que supuestamente contrarrestan. Ha habido denuncias de que la Marina también ha participado en la quema al aire libre de la vegetación con el fin de encontrar las municiones para así economizar sus recursos y no tener que financiar adecuadamente o administrar un proceso de limpieza consistente con las normas federales e internacionales, una práctica que sería ilegal en virtud del derecho interno. Existen métodos alternativos de detonación que incluyen cámaras de detonación cerradas que son más seguros y causan menos daño tanto al medio ambiente que a la población humana, sin embargo, la Marina ha negado a usar estos. La Marina sigue insistiendo en que la detonación al aire libre de las bombas no contribuye a la contaminación del aire ya que los químicos liberados ya se encuentran y son productos de la naturaleza; sin embargo, se apresuran a advertir a los residentes y visitantes de no acercarse ni tocar esas municiones.

Ha habido poca o ninguna educación, supervisión civil o participación significativa en el proceso de limpieza y la Marina no ha cumplido adecuadamente por la ley federal aprobada en 2014 para hacer la información sobre la historia de las municiones utilizadas, los tipos utilizados, cantidad y ubicación pública y accesible al pueblo. Hasta ahora, la Marina ha estimado que se han eliminado 90.000 municiones; 40.000 de las cuales han sido destruidas a través de la demolición. Se estima ahora que podría ser otros quince años antes de que se eliminaran todas las municiones en la tierra y el lecho marino, sin embargo eso no quiere decir que esas tierras serán adecuadas para su uso o habitación humana.

El compromiso del gobierno de los Estados Unidos con este proceso de limpieza no es un verdadero esfuerzo de descontaminación. Viequenses no sólo siguen siendo víctimas de las condiciones de salud creadas por las prácticas militares, sino por la exacerbación en curso de estas prácticas debido a la limpieza. La posición oficial de los Estados Unidos sigue siendo que no hay vínculo entre décadas de prácticas militares venenosas y la salud o la contaminación ambiental en Vieques, una posición que ha sido cuestionada por el mismo Congreso. Los Estados Unidos aún no han presentado ni implementando un plan integral que aborde adecuadamente la salud, uso de la tierra, el medio ambiente y las preocupaciones económicas de los residentes de Vieques que provienen de décadas de uso militar y abuso.

Este Comité ha expresado constantemente a través de resoluciones su apoyo a la devolución completa de la tierra y las instalaciones que ocupan la isla de Vieques y en el vecino pueblo de Ceiba, y para el pleno respeto de los derechos humanos más fundamentales, además de cubrir los costos de las áreas de descontaminación usadas previamente en ejercicios militares. Los miembros del Congreso siguen pidiendo la aceleración del esfuerzo de limpieza y ha habido nuevos llamados de la comunidad científica para asegurar que los EE.UU. inviertan los fondos adecuados para realizar una descontaminación total y completa en Vieques, no sólo una limpieza. El pueblo de Vieques ha firmemente exigido la devolución de todas las tierras controladas por el gobierno federal al pueblo y municipio de Vieques; descontaminación adecuada y exhaustiva de todas las tierras y el lecho marino; desmilitarización de sus tierras; y el desarrollo económico bajo control local. Sin embargo, ninguna de esas demandas se ha cumplido en su totalidad.

Justicia para el pueblo de Vieques se ha tardado 74 años. Hacemos un llamado a este Comité a que reafirme su compromiso con la devolución de las tierras descontaminadas al pueblo de Vieques por el gobierno de los Estados Unidos.

Gracias.

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