Gobernando vía el crimen

Juan Cartagena
President and General Counsel
LatinoJustice PRLDEF 

This article was originally published in El Diario on September 26, 2013

Gobernando vía el crimen es el título de un libro fascinante de Jonathan Simon. Nueva York, igual que el país entero, en múltiples ocasiones ha limitado intervenciones razonables por su obsesión con el crimen. El ejemplo de las leyes anti-drogas Rockefeller es el más conocido. Pero para la juventud latina y afro-americana, Nueva York sigue insistiendo en gobernar vía el crimen cada vez que responsabiliza jóvenes de 16 años como adultos en sus cortes criminales.

Por décadas empezando con la administración del Presidente Richard Nixon la mano dura contra el crimen ha limitado debates constructivos para enfrenar las causas que nutren la criminalidad en el país. En cierto modo el país se convirtió en estado penal. En vez de disminuir reglamentos gubernamentales, tal y como los Republicanos dizque quieren, el estado penal nutre una rama ejecutiva más autoritario, una rama legislativa más sumisa, y una rama judicial más defensiva en las palabras de Simon.

Nueva York sigue por esta ruta en ser uno, entre solamente dos estados en la nación, de tratar como adultos en el sistema criminal, cada niño de 16 años para arriba.

Es decir que Nueva York no ve diferencias ningunas en la capacidad mental, el desarrollo emocional, y el juicio sabio entre adolescentes y adultos. En otras palabras, Nueva York ignora lo que cada madre y padre saben a plenitud, que nuestros adolescentes actúan de manera impulsiva y a veces irrazonable. Con avances científicos ya podemos comprobar que el cerebro humano sigue su desarrollo hasta la edad de 25, y que adolescentes responden positivamente a las intervenciones que los lleva a conocer decisiones responsables y a rechazar comportamiento delincuente.

Cada vez que Nueva York enjuicia un joven de 16 o 17 años en la corte criminal para adultos pone en riesgo que tal joven será encarcelado en prisiones de adultos. Desde ahí empieza los riesgos serios. Jóvenes encarcelados con adultos son 50% más sujetos a ser físicamente golpeado con un arma que los jóvenes encarcelados en instituciones penales para juveniles. Estos mismos reportan ser golpeados por los guardias de la cárceles en prisiones de adultos que en los de juveniles. Y la probabilidad de ser confinados en un celda solitaria, aislado de cualquier contacto con otros seres, es mucho más alta en prisiones de adultos para estos adolescentes. Trágicamente, la taza de jóvenes cometiendo suicidio cuando están encarcelados con adultos es 36 veces más alta que cuando están confinados con juveniles.

Ahora hay una movilización para incrementar la edad de responsabilidad criminal y subir la edad más allá de 16 años. Los dirigentes de tal movimiento están claro: el joven que comete un crimen tiene que resumir cuentas y ser responsable por sus actos pero a la misma vez el sistema tiene que tratarlos como el niño y adolescente que es y proveer servicios apropiados en lugares juveniles. Esto incluye proveyendo servicios de salud, intervenciones para la salud mental, programas educativos y sociales, y accesibilidad a su familia. De esta moda disminuye la probabilidad de que los jóvenes cometan crimines de nuevo y fortalece la seguridad pública en nuestros vecindarios.

Para la juventud latina en Nueva York estas observaciones no son teóricas – son verdaderas. En 2013 un informe confirmó que más de 70% de la juventud en la ciudad arrestado por crímenes son latinos y afro-americanos, y que la taza de jóvenes sentenciados en las cortes criminales como adultos es más de 80% latino y afro-americano. Y desde 2010 ya sabemos que la juventud latina es la más grande en la ciudad en personas de 16 a 24 años según el Community Service Society.

A nivel nacional jóvenes latinos son encarcelados por más tiempo que jóvenes blancos por los mismos delitos violentos, hasta 143 días más. La percepción estereotípica de un joven latino envuelto en una ganga, creado en gran parte por los medios, no cobra fuerza según los datos del Justice Policy Institute. Ese centro concluyó en 2007 que la cara pública de membrecía en las gangas es latina y/o afro-americana, cuando son blancos que componen la proporción más grande de jóvenes en gangas.

La comisionada estatal encargada con las instituciones juveniles en Nueva York, Gladys Carrión, ha hecho milagros con los pocos recursos que tienen para de-institucionalizar los programas que provee el estado para la juventud en el sistema criminal. Pero ella no lo puede hacer todo. Lo que falta es una modificación a la ley y un enfoque en las necesidades y retos únicos de nuestra juventud latina en el sistema criminal. Tenemos que cambiar la ley de responsabilidad criminal más allá de 16 años. Para envolverte en este debate visite www.raisetheageny.com

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