Respetando los derechos humanos

Juan Cartagena

La sesión de las Naciones Unidas sobre la política global de drogas (la UNGASS) pautada para abril tiene a su alcance la posibilidad de reformar las prioridades de cada soberano en esta área importantísima. Los convenios anteriores en la ONU siguen el paradigma prohibicionista que promueve la guerra contra las drogas con todas sus consecuencias dañinas en este hemisferio.

Varios tratados y protocolos rigen cualquier cambio en la política global de drogas. Pero en cualquier nueva interpretación de estos tratos la preservación de nuestros derechos humanos tiene que ser primordial. Por esa lupa podemos promover una política sensible que cumple con los principios de paz, seguridad, y desarrollo. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra´ad Al Hussein, conoce que en cualquier conflicto entre el régimen internacional del control de drogas y los deberes de derechos humanos, los derechos humanos prevalecen.

El ajusticiamiento por crímenes de drogas tiene que ser rechazado completamente. Las naciones que proveen fondos para regir la producción de drogas tienen que cesar esta ayuda a las 33 naciones que insisten en preservar la pena de muerte por delitos de drogas.

El Convenio Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial merece cumplimiento en los sistemas de justicia criminal que producen disparidades raciales en sus arrestos, convicciones, sentencias y encarcelamiento. Esto caracteriza el sistema criminal de Estados Unidos igual que otros en el hemisferio.

El derecho de pueblos indígenas de ser libre de represión cuando cultivan sus propias medicinas también merece protección. Estas protecciones deriven de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU que conoce que estos pueblos tienen el derecho de ser diferentes y respetados como tales y que contribuyen al patrimonio común de la humanidad. Por lo tanto los pueblos indígenas tienen el derecho de practicar y revitalizar sus tradiciones y costumbres culturales. En este hemisferio estas normas protegen la cultivación de coca en territorios indígenas.

La Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU declara que cada niño tiene derecho a conocer a sus padres y ser cuidados por ellos. Estas normas son retadas cuando sentencias excesivas separan familias. La Oficina Latinoamericana de Washington (WOLA, en inglés), concluyó que mujeres latinas han aumentado dramáticamente en las prisiones de sus países. Estiman que en Argentina, Brasil y Costa Rica, 60% de las mujeres encarceladas fueron sentenciadas por crímenes de drogas. Más importante, concluyeron que la gran mayoría de mujeres encarceladas son madres solteras que se involucraron al transporte de drogas para proveer a sus niños.

Cada uno de estos sistemas merece atención en las polémicas de la UNGASS, pero sobre todo, con un enfoque primordial en los derechos humanos.

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