Promueve la violencia policial

Juan Cartagena

En solo siete meses de gobernación la presidencia de Donald Trump ha soltado las riendas al uso de fuerza policial por medio de unos mensajes, directos y sutiles, que reflejan una rechazo al respeto de derechos constitucionales.

Prometió ser el Presidente de la ley y orden cuando fue candidato. Ubicó a la comunidad de inmigrantes latinos como la peor amenaza doméstica al acusarlos de ser delincuentes criminales. A propósito utilizó el léxico “bad hombres” para conjurar imágenes racistas de una criminalidad silvestre. Escogió un Procurador con un historial racista para desmantelar avances previos que empezaron a demandar contabilidad policial en lugares como Long Island, New Orleans y Puerto Rico.

Con Jeff Sessions en el timón la administración se hizo de brazos cruzados en litigios pendientes contra el abuso policial reclamando que no se debe regular innecesariamente a la policía. La mano dura contra el consumo y venta de drogas regresó como si no existiera evidencia abrumadora que las tácticas no funcionan. Sometió un pedido enorme al congreso para contratar diez mil agentes que deportarán a más inmigrantes en un acto insaciable para abotagar lo que ya es la fuerza policial más grande en la rama federal.

Estos acontecimientos, cada uno peligroso para la comunidad latina, llegaron para suavizar lo que Trump promovió recientemente en Long Island. Él sabe muy bien que sus palabras provocan violencia. Lo vio durante su campaña cuando peleas y asaltos acompañaban sus visitas. Se comprobó cuando un par de hombres blancos en Boston atacaron a un hispano desamparado gritando que tenía que regresar a México días después que él insultó al pueblo mexicano. Se percató que la cantidad de incidentes y crímenes de odio ha aumentado drásticamente desde su elección en noviembre cuando se demoró en rechazar la violencia al principio de su presidencia.

Aún con este trasfondo sus palabras en Long Island en frente de un elenco policial fueron temerarias y alarmantes, evocando un periodo histórico donde líderes electos hablaban abiertamente de sus convicciones odiosas. Al arrestar a un inmigrante sospechado de cometer violencia, abúsalo, dijo el Presidente. No lo trates bien, siguió el comandante en jefe. En el contexto de ofrecer un discurso en Long Island, donde existen investigaciones policiales contra miembros de una pandilla salvadoreña, el mensaje no tan sutil fue que el abuso policial es aceptable cuando tiene que ver con arrestos en la comunidad salvadoreña.

En LatinoJustice hemos combatido el abuso policial allá por años utilizando litigios, abogacía y negociaciones con el Departamento de Justicia. Sabemos muy de cerca que latinos en Long Island necesitan más protección, no menos. En buena hora que la Asociación Internacional de Jefes de Policía al igual que el Departamento de Policía del Condado de Suffolk rechazaron la invitación del Presidente de abusar de los sospechosos.

Pero ¿hasta cuándo vamos a tolerar un presidente que provoca la violencia y el incumplimiento de protecciones constitucionales?


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Juan Cartagena es Presidente de LatinoJustice PRLDEF. Puedes ver mas de sus artículos aquí.

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